OPINIÓN

MI FIESTA ZOOM.

Mi hermana la organizó porque yo se lo pedí. Y ella, no sabía ni cómo. Hizo este gran esfuerzo por mi. Y ese es el mejor regalo que ella pudo darme en un día tan especial y en un año en el que todos nuestros conceptos de comunicación y celebración tuvieron que cambiar.

Mi idea original, como la de muchos en el 2020, era una reunión con mis seres más cercanos y queridos, en Ciudad de México o mejor aún en Cuernavaca Morelos, con una barra de guisada para comer en nuestros tradicionales tacos mexicanos. Bebidas en variedad y música.

Sin embargo, la pandemia me cambió los planes. Aún así, mi compañero y yo nos fuimos a pasar unos días a la orilla Del Mar, en un lugar tranquilo y bonito, con distanciamiento social pero con deliciosas caminatas matutinas a lo largo de la playa.

Total que, mi hermana me preguntó qué quería de regalo para mi cumpleaños, y ¡Pobre! Yo la embarqué en esta aventura de organizar y llevar a cabo una fiesta virtual.

Para poder lograrlo con éxito, primero organizó un chat de grupo, en el que pasaron toda clase de cosas; desde el que se salió sin decir ni pío. Sin oler todo el mensaje general, hasta quien averiguó cómo se lleva a cabo una fíesta zoom para luego participar de manera entusiasta.

Preparé un vídeo hecho con fotografías de diferentes épocas de mi vida. Después de todo, no se cumplen décadas a cada rato ¿verdad? Y ella tuvo que aprender cómo subir la presentación. Y todo esto, en los ratos libres que le robó a su trabajo.

La noche anterior, ella no podía dormir. Estaba inquieta, pensando en todo lo que podía salir mal y deseando que todo saliera muy bien.

Finalmente, amaneció y llegó la hora convenida. Y hermanita, ¡Que linda fiesta!

En este evento virtual, vestida con mi traje de baño y equipada con letreros, corbatas, lentes pelucas y marcos de cartulina que traje en mi maleta de viaje, celebramos mi cambio de piso.

Aunque variaba, amigos y parientes entraron y salieron, las charlas cambiaban de protagonistas, todo el tiempo estuvimos presentes al menos veinte personas.

¡Y me divertí mucho! Entre la novedad del acontecimiento y la alegría de ver, al menos en pantalla a muchas personas queridas y que me quieren, la fiesta resultó alegre, inolvidable.

Siempre quedará en mi mente y corazón, este momento en el que ella logró reunir a nuestros seres amados, para inmortalizar el día.

¿Pensabas que no agradecí todo tu esfuerzo? Aquí tienes, por escrito, la gratitud de mi corazón.

Gracias, gracias, gracias hermanita!

Con amor,

Marissa Llergo.

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