INTERNACIONAL

MEXICANOS RESCATADOS DE UCRANIA HACEN ESCALA EN CANADÁ

ALGUNOS DE LOS REFUGIADOS QUE VIAJAN EN EL AVIÓN DE LA FUERZA AÉREA MEXICANA LAMENTARON DEJAR A SUS FAMILIARES EN UCRANIA.

Mexicanos y ciudadanos de otras nacionalidades rescatados de Ucrania hicieron escala en Canadá a bordo del avión de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) que se dirige a la Ciudad de México.

A las 5:00 de la mañana hora local del jueves 3 de marzo, este grupo de refugiados fueron citados en el Aeropuerto de Bucarest, Rumania.

Todos ellos salieron de la guerra en Ucrania para tomar el vuelo de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) con rumbo a la Ciudad de México.

Algunos de los refugiados se anotaron de último minuto.

Sebastián Naranjo, ciudadano que solicitó refugio a México, relató:

“En mi camino de Chisináu a Budapest me enteré del avión mexicano, en el norte de Rumania, y cogí un tren desde el norte de Rumania hasta Bucarest. Me bajé del bus cogí el tren porque sabía que en ese momento había un avión mexicano”.

Son episodios contrastantes, los refugiados celebran salvar la vida, pero de un momento a otro, lamentan dejar a los suyos, como Victoria.

Victoria Linares Martínez, ciudadano que solicitó refugio a México, expresó: “No me siento muy bien conmigo misma porque dejo a mi hermano y a mis padres.

Bombardearon mi casa, mi distrito. Quiero decir, todas las noches son difíciles, pero ese día en que comenzaron adentro de mi ciudad, es realmente duro porque adentro están mis amigos, mi familia”.

Por momentos recuerda cómo se enamoró de un mexicano, cuyos apellidos lleva ahora tras haberse casado con él y con quien viaja a la Ciudad de México.

“Fue sorprendente, fue hace como cuatro años, ¡lo vi en sombrero! No sé si era la mejor parte, pero era un gran sombrero. Lo vi y solamente dije ‘es amor’, después de eso ya estuvimos juntos, muy pronto nos casamos, muy pronto tuvimos un bebé”, contó Victoria Linares Martínez.

A los ecuatorianos, el avión mexicano no sólo los alejó de la guerra, sino que los acercó a sus familias, como a Ariel que llevaba 5 meses estudiando en Ucrania, lejos de su natal Quito.

Ariel Ayo, ciudadano ecuatoriano que solicitó refugio, comentó: “Muy feliz porque el objetivo de salir de Ucrania era reunirnos con nuestras familias nuevamente, creo que las circunstancias lo ponían un poco difícil, pero ya estamos cerca de lograr eso”.

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