XILITLA

XILITLA DEVUELVE LA VIDA A LA HISTÓRICA PILA DEL PERRO, SÍMBOLO DE SU MEMORIA E IDENTIDAD.

Xilitla volvió la mirada hacia su historia con la inauguración y restauración de la Pila del Perro, uno de los sitios emblemáticos de la memoria e identidad xilitlense, cuya historia se remonta a finales del siglo XIX y que fue declarada Monumento Histórico Inmueble por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el 15 de octubre de 2015.

Durante el acto realizado este 15 de septiembre, Márquez Plascencia destacó que la recuperación de este espacio representa mucho más que una obra de infraestructura:

“Hoy no vamos a inaugurar una obra que vale millones de pesos. Hoy vamos a inaugurar una obra que vale millones de sentimientos, de historias y de emociones”.

La intervención contempló la restauración de la pila y la fuente, iluminación, mejoramiento del espacio peatonal y la incorporación de una escultura de un perro pastor alemán, realizada por el escultor Miguel Rivera, quien, de acuerdo con la información proporcionada durante el evento, fue discípulo y tallerista de Leonora Carrington. En los trabajos también participaron manos xilitlenses, haciendo de esta recuperación una obra con identidad propia.

La Pila del Perro guarda además parte de la historia de las transformaciones que ha vivido Xilitla. El 13 de octubre de 1971, durante la administración de Narciso Olveda Castillo, el sitio fue restaurado y se colocó una cabeza de perro bulldog labrada en cantera rosa, además de iluminación. Con el paso de los años, el espacio sufrió deterioro y vandalismo.

Sin embargo, la historia del monumento conserva otro detalle: la figura original correspondía a un perro pastor alemán perteneciente a la familia Posselt, elemento que hoy vuelve a formar parte de este espacio mediante la nueva escultura.

Con esta intervención, durante la administración municipal 2024-2027, la Pila del Perro vuelve a ocupar un lugar dentro de la vida cotidiana de Xilitla, recuperando no solamente un espacio físico, sino un fragmento de la historia que permanece en la memoria de sus habitantes.

Durante el acto, Márquez Plascencia agradeció a todas las personas que hicieron posible la recuperación del sitio:

“Gracias por poner un pedacito de su corazón en Xilitla”.

Porque conservar estos lugares es también conservar quiénes somos. Cada piedra, cada rincón y cada espacio que ha acompañado la vida de generaciones cuenta una parte de la historia de este pueblo.

Hoy, la Pila del Perro vuelve a cobrar vida para que las nuevas generaciones puedan conocerla, recorrerla y reconocer en ella una parte de los 200 años de historia de Xilitla.

Porque un pueblo que rescata su pasado, fortalece su identidad y mantiene viva su memoria.

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