✍🏻Por: El Cuarto Poder
En política, el tiempo suele ser el mejor juez. Los discursos pasan, las confrontaciones disminuyen y, al final, permanece la manera en que se ejerció el poder.
Tras la presentación de su Segundo Informe de Gobierno, la C.P. Clara María Castro Jonguitud llega a un momento significativo al frente de Axtla de Terrazas.
Dos años de gobierno, dos años de grandes resultados.
Pero también dos años en los que ha construido una forma propia de conducir el municipio, dejando que el ejercicio cotidiano del gobierno sea su principal respuesta frente a quienes cuestionaron su capacidad y apostaron por el desgaste de su administración.
Hoy en Axtla se viven tiempos de cambio.
La gobernabilidad, el diálogo y la responsabilidad institucional han tomado un papel central. Gobernar implica entender que los colores deben quedar a un lado cuando se trata del bienestar colectivo. Desde la Presidencia Municipal se gobierna para todos, sin distinciones.
El Segundo Informe permitió conocer parte de ese trabajo. Apoyos alimentarios, entrega de maíz, molinos de mano, mejoramiento de vivienda con techos firmes e infraestructura social forman parte de las acciones que han llegado a barrios y comunidades.
Pero más allá de enumerar obras, existe una idea que resume la visión presentada por esta administración: hacer obras de calidad, bien hechas y a la primera.
Porque no se trata de construir por construir. Cada obra representa recursos públicos y debe responder a necesidades reales de la población.
En el terreno social también está el trabajo del Sistema Municipal DIF, con traslados en ambulancia, atención psicológica, servicios funerarios, atención médica y medicamentos.
Son acciones que quizá no siempre ocupan grandes titulares, pero que adquieren enorme importancia cuando una familia atraviesa una emergencia, una enfermedad o un momento difícil.
Eso también es gobierno. Eso también es resultado.
La seguridad pública ha ocupado igualmente un lugar dentro de las prioridades, con el fortalecimiento del parque vehicular, mayor cobertura operativa y mejores condiciones salariales para los elementos encargados de proteger a la población.
Todo ello conduce a otro punto fundamental: la administración responsable del dinero público.
Los tiempos son otros.
Atrás deben quedar aquellas épocas asociadas con excesos, viajes, playas, lujos o gastos alejados de las verdaderas prioridades de un municipio.
El presupuesto no es patrimonio personal. El dinero de Axtla pertenece a Axtla y debe servir a su gente.
Administrar con orden, responsabilidad y sentido social también es gobernar.
Y quizá ahí se encuentre una de las lecturas políticas más interesantes del Segundo Informe de Clara Castro.
Quienes esperaban una administración atrapada en la confrontación encuentran hoy otro escenario: una presidenta que ha preferido responder a las críticas ejerciendo el gobierno.
Sin estridencias.
Sin confrontaciones innecesarias.
Manteniendo la conducción institucional y construyendo una forma propia de estar al frente del Ayuntamiento.
Y detrás de la presidenta también existe una parte fundamental de este camino: su familia.
El respaldo de su esposo, de sus hijos y de sus hermanas ha sido parte de ese círculo cercano que acompaña a Clara Castro detrás de la responsabilidad pública, en los buenos momentos y también en aquellos que exigen fortaleza.
Porque detrás de la figura política existe también una mujer, esposa, madre, hermana y miembro de una familia que ha caminado a su lado durante estos años.
Dos años de gobierno, dos años de grandes resultados.
Todavía queda camino por recorrer. Gobernar siempre implica pendientes, nuevos retos y mayores responsabilidades.
Pero después de su Segundo Informe, Axtla entra en una etapa de consolidación.
Hoy se viven tiempos de cambio, de gobernabilidad y de una manera distinta de entender la responsabilidad pública.
Porque al final, en política, las palabras pueden generar ruido.
Pero gobernar deja huella.
Y hoy, dentro y fuera del municipio, de Axtla se habla.
Y se habla bien.
