Xilitla, San Luis Potosí vivió una velada que quedará en la memoria de todos los amantes del rock. En el marco de la Fiesta Patronal de San Agustín, este martes 26 de agosto, El Haragán y Compañía encendieron el escenario y lograron reunir a cientos de rocanroleros de toda la Huasteca Potosina, quienes corearon a todo pulmón esas canciones que marcaron una época y que siguen siendo el eco de nuestra juventud.
Luis Alvarez “El Haragán”, hizo un recorrido por más de tres décadas de trayectoria, interpretando esos himnos que nos recuerdan a los años en los que crecimos con el rock mexicano como soundtrack de nuestras vidas. Cada acorde despertó nostalgia, cada verso fue un viaje al pasado, y cada grito del público confirmó que la llama del rock sigue más viva que nunca.
El público vibró con los grandes éxitos: “Muñequita Sintética”, “No estoy muerto”, “Él no lo mató”, “JC del Barrio”, “Aburrida la vida”, “En el corazón no hay nada”, “Qué va a ser del Dios”, “La Perra Brava”, entre muchos otros que evocaron recuerdos y emociones. Cada acorde despertó nostalgia, cada verso fue un viaje al pasado, y cada grito del público confirmó que la llama del rock sigue más viva que nunca.
Los demás integrantes de El Haragán y Cía Paco Yescas, Levith Vega, Leonel Pérez, Enrique Sida, Christian Rodríguez, Juanito y compañía, se lucieron en cada interpretación, demostrando que al paso de los años han perfeccionado su sonido y bajo la dirección de su manager Araceli Reyes, hacen de cada presentación una experiencia inolvidable.
Esta presentación fue posible gracias a la visión del Presidente Municipal Óscar Márquez Plascencia, quien apostó por una cartelera variada para que en este pueblo mágico todos encontraran un espacio de disfrute durante las fiestas patronales. Su apuesta por incluir a un referente del rock nacional fue un acierto que se reflejó en la energía y en la unión de generaciones que compartieron la misma pasión.
Con más de 30 años de carrera, El Haragán y Compañía se consolidan como uno de los grandes pilares del rock mexicano. Y anoche, en el corazón de la Huasteca, dejaron claro que su música no solo resiste al paso del tiempo, sino que sigue siendo el grito rebelde y esperanzador que une a los rocanroleros de siempre.
